viernes, 16 de mayo de 2008

Bodas (I)
























Días antes de una boda me empiezo a poner nervioso. Es un día crucial para los novios y no se puede fallar. Si los langostinos no estaban al punto a todo el mundo se le olvidará en el baile; nadie recordará que al músico se le escapó una nota, pero el reportaje fotográfico perdurará siempre. Y uno piensa: madre mía, ¿y si de casa de la novia a la Iglesia se me pincha una rueda del coche?. Y llega el día y sale casi todo bien, pero siempre suceden cosas, entre tanto entrar y salir te das cuenta que has disparado unas fotos de exterior con la máquina en manual y se te han reventado las fotos del arroz.
Al final llegas a casa, satisfecho, te quitas el traje y te abres una cerveza fría.

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